Cela, un siglo ya

La magia de las cifras redondas concede a este año, 2016, el argumento peor que existe para acercarse a Camilo José Cela. Abundan las razones mucho más sólidas. Camilo José Cela, CJC como a menudo firmaba él, fue un escritor con una capacidad para el manejo de las palabras que cuenta con pocos contrapuntos en la literatura en lengua castellana. Camilo José Cela inventó la transformación del paisaje en vidas y gentes. CJC dio con la magia capaz de convertir la historia en novela, las palabras malsonantes en ciencia y los libros de memorias en materia de fábula.

Pero si Camilo José Cela fue en vida un autor de enorme talento, también fue torero, actor, artista, bibliófilo, editor e incluso, qué cosas, cartero honorario. Todas esas maneras de ser se trasladaron de una u otra forma a los libros que nos fue dejando; a los suyos y a los de sus amigos; a los propios que construía cuartilla a cuartilla con su letra diminuta y a los ajenos a los que daba amparo en revistas y editoriales. ¿Sabremos entender ese compendio de máscaras, desechar la hojarasca y volver sobre lo que quedará en los siglos venideros como su auténtico legado? Serán muchos quienes, con motivo del centenario, se animen a aceptar el reto. Entre todos ellos, me corresponde un papel difícil. Ese al que conduce el hecho de que Camilo José Cela era mi padre.

Se diría que parto con ventaja. ¿Quién mejor que un hijo para repasar los cien años redondos del padre? La ventaja es doble en realidad si se tiene en cuenta que los patronos de la Fundación Charo y Camilo José Cela me honraron con la presidencia. Pero no cantemos victoria de antemano. Cuando un personaje de la talla de CJC desaparece, construir su recuerdo es una tarea tan atractiva como ingrata y compleja. Hay que huir del tópico de manual y de la complacencia aduladora. Hay que volver sobre lo que Cela fue a través de lo que Cela nos dejó.

El centenario del nacimiento de CJC es a la vez una oportunidad espléndida y un reto dificilísimo. Implica estar a su altura para recuperar como Camilo José Cela, el novelista y tantas cosas más, se merece, el eco mejor de sus recuerdos.

Por todo ello le solicitamos su colaboración, en el convencimiento de que su aportación será un respaldo inestimable a la memoria y a la conciencia cultural de nuestro país.

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