“Camileando”, una particular crónica de otro “Viaje a la Alcarria”

En 2017 Proyecto Hombre Castilla-La Mancha cumple 25 años dedicados a la prevención, rehabilitación y reinserción de personas con problemas de adicción. Para celebrarlo, la organización realizó durante los días 5, 6 y 7 de mayo, el Viaje a la Alcarria, que sigue los pasos del periplo de Camilo José Cela, hace ahora 70 años.

A continuación, la crónica de ese viaje, en palabras de uno de los integrantes del Proyecto Hombre Castilla-La Mancha.

Camileando

Todo comenzó con la propuesta de Laura Domínguez que, como miembro del Patronato de PROYECTO HOMBRE CASTILLA LA-MANCHA y del grupo ARTE EN MARCHA, vio interesante vincular literatura, vida sana y terapia. .

Desde el primer momento, decidieron andar al son del saludo ¡BUEN CAMILO! tanto Modesto Salgado, director de la Fundación PROYECTO HOMBRE CASTILLA LA-MANCHA, como Sara Domínguez, Natividad Díaz y Gracia Iglesias, miembros del grupo ARTE EN MARCHA, así como la Diputación de Guadalajara, patrocinando la actividad, y también muchos pueblos de la comarca, entre los que destacan los Ayuntamientos de Trillo y Gárgoles de Abajo. Por su parte, el presidente de la Diputación José Manuel Latre, acompañó al grupo, haciendo a pie el tramo de llegada a Pareja.

La terapia de Proyecto Hombre consiste en identificar el problema existencial que induce a la persona a la adicción, trabajando desde un marco terapéutico-educativo,  para lograr que recuperen su autonomía. Proyecto Hombre considera que la adicción es el síntoma de un problema. Este planteamiento, inspirado en la filosofía humanista, coloca a la persona, y no a la adicción, en el centro de todo el proceso.

Hacer el Viaje a la Alcarria, encaja a la perfección en este fundamento teórico, pues los retos físicos son metáforas de los retos mentales. Para dirigir esta operación filosófica y física de andar por la Alcarria ¿quiénes mejor que las cuatro componentes del grupo ARTE EN MARCHA?. Estos son los textos que eligieron para comenzar la andadura con las 70 personas de PROYECTO HOMBRE:

“El viajero, de nuevo sobre la carretera, recién descansado, piensa en las cosas en las que no pensó en muchos años, y nota como si una corriente de aire le diese directamente al corazón“ C.J.C.

“Tiene buena memoria y quiere deshacerse de la mala intención, como de un lastre, al dejar la ciudad“. C.J.C.

Las cuatro componentes de ARTE EN MARCHA ya habían unido literatura y vida en otras ocasiones, las más destacadas en 2014 y 2016.

En 2014, ARTE EN MARCHA,  realizó literalmente, nunca mejor dicho, el Viaje a Alcarria de la misma forma y manera que lo hiciera en 1946 D. Camilo José Cela. Paso a paso, jornada a jornada, palabra a palabra.

En 2016, volvieron a repetir la aventura, volvieron a unir literatura y vida, pero en esa ocasión lo hicieron acompañadas por 10 estudiantes internacionales que representaban a cuatro continentes, y que estuvieron becados por la Diputación de Guadalajara y la Universidad de Alcalá.

Entre medias de estos dos Viajes, han vuelto a la Alcarria en más ocasiones, y siempre guiadas por el extraordinario texto del premio Nobel, pero el fin de semana del 5, 6 y 7 de mayo fue especial, porque con las personas de Proyecto Hombre siempre se recibe más de lo que se da.

A instancias de los terapeutas, se instó a los viajeros a que emularan a Cela escribiendo sus experiencias.

A continuación, publicamos el texto elegido por su calidad literaria. Se trata de  la magnífica crónica que nos hizo Javier Abades. Viaje a la Alcarria es el primer libro que lee en su vida, tiene 40 años, y el texto se lo dedica a su padre:

Estaba nublado, amenazaba lluvia, los compañeros viajeros se miraban unos a otros con una peculiar sonrisa, aun restregando las legañas, reflejando cierta emoción e inquietud en las caras, mientras se cruzan por los pasillos y se acicalan más apresurados por emprender el viaje que tantos días llevamos esperando.

Cuando llegan nuestros compañeros de Bolarque, y con todos nuestros preparativos  listos, nos arrancamos destino  Torija,  allí nos espera un bonito castillo medieval, hacemos una visita guiada a nivel histórico-cultural. Me llamó muchísimo la atención un gran caballo tordo, español, que atado a las rejas de una ventana estaba, al cual curaban dos lugareños una pata ensangrentada, al parecer bastante dañada. Hay un momento, que el bullicio de los viajeros, de alguna manera viola la paz y la calma que  caracteriza esta plaza. ¡El gran caballo pega un envite! , rompiendo “ la cabezá”, y asustado se arranca al galope calle abajo, con el pescuezo erguido, las orejas “pa lante”, el rabo tieso, y los ojos tan espatarrados que se salían del casco, asustando a una vecina, ya anciana, que de un brinco se metió en el umbral de una antigua casa, temiendo ser aballada por el équido.

Llegamos a Cifuentes, vemos un poco el pueblo, que como su propio nombre indica tiene más de cien fuentes, pero yo sólo veo una, aunque para mí, pelocho y extremeño de pura cepa, acostumbrado a las turbias aguas del Guadiana, el ver una balsa de aguas cristalinas, que con el somero fondo percibes un turquesa casi mágico, pensaba que ésta sola era como si de cien fuentes se tratase, fría…el río Cifuentes

Una solitaria trucha asalmonada, de un par de kilos, deambula pegada al puente de piedra y a la sombra del mismo, majestuosa, con un elegante coleteo, al acecho de algún desdichado mosquito que se descuide y caiga a su alcance. Soy cazador de nacimiento, y también pescador, pero nunca tuve el gran privilegio de contemplar unas aguas tan finas, puras y frescas.

Aquí nos espera un matrimonio, de no muy avanzada edad, con su hija, son de Gárgoles de abajo, y fueron nuestros guías en esta jornada del viaje. Partimos a Gárgoles, caminando atravesamos bonitas campiñas con campos sembrados de cebada, trigo, y avena, percatándome que hogaño no habrá buena cosecha, pues el trigo, con apenas una cuarta de caña, ha espigado,  la cebada y avena desenvainada, se adelantó la primavera, y para las fechas que estamos ya aprieta mucho la calor.

Abundan los nogales, me impacta, pues por mi tierra son escasos y solo se dan en alguna parcela descarriada de la ombría. Estos de aquí son grandes y voluminosos, parece que a la mayoría de los que lindan al camino les hayan puesto un “asentadero” de piedra, “cabalito”, e invitando al viajero a hacer un alto para descansar y beneficiarse de su espesa y tan agradecida sombra.

A lo lejos, en el horizonte de la basta llanura, se levantan imperiosas dos montañas casi gemelas, emparejadas, que como si de un afilado cuchillo se tratara, hubiera cortado con precisión los picos de ambas cimas, dejándolas prácticamente niveladas, eso las caracteriza haciéndolas únicas, “Las Tetas de Viana”.

No menos monumentales, pero menos atractivas a mi parecer, más a la derecha, se alzan dos enormes chimeneas que a destajo escupen humo, como si gigantes dragones fueran. La central nuclear de Trillo.

El terreno es entre árido, gredoso y piedra caliza, predominan los colores claros, de diferentes tonalidades amarronadas, a diferencia de la estéril y oscura pizarra extremeña. Tierra fuerte, que dan pastos fuertes, para un ganado que de vez en cuando echo en falta algún cencerro sonando.

Abundan los brezos y acebuches, que es el nombre que los extremeños damos a los olivos perdidos y asilvestrados, chaparros y encinas también se dejan ver.

En lo alto de una loma damos vista a Gárgoles, donde en la bajera del pueblo, encima de un antiguo y pequeño puentecillo que atraviesa un bonito arroyo, nos recibe la señora alcaldesa, junto al concejal, entregándoles una amapola recogida por todos y cada uno de los viajeros en el camino. Muy hospitalarios ellos, nos  acompañaron a degustar unas suculentas migas con huevo y chorizo que nos han preparado cariñosamente.

Yo viajero nº57, tengo la suerte de compartir mesa con Virgilio, un señor de muy rodados noventa y un años, que a golpe de cuchara me relata cuando trabajaba en la fábrica de papel y cartón que había en el pueblo, y anteponiéndose las nuevas tecnologías, no le quedó otra que cerrar sus puertas, hace ya varias décadas.

Ya con la barriga llena de unas migas nunca antes vistas por mis ojos, “migas con pimentón de la Vera” que les aporta un peculiar tono rojizo, yo acostumbrado al simple color tostado, nos dirigimos a visitar unas cuevas que Gabriel, nuestro anfitrión, nos muestra con mucho agrado. Las escavaron los árabes hace más de 1000 años, en la piedra caliza, donde en la actualidad se les da el uso de conservar y envejecer el vino casero de cosecha propia, sin comercialización, “tempranillo”, vino clarete de uvas tintas, raro, pero cierto. Son muy curiosas, me atrevo a decir que habría una treintena de ellas, y no sé si no se comunicaran unas con otras por dentro.

Nos dijo Gabriel que en la Guerra Civil, al estar tan cerca el frente, se utilizaron como polvorines, dentro de ellas había una temperatura anual y constante, de entre 12 y 15 grados.

Nos despedimos de él, su mujer y su hija y nos dirigimos al Colvillo. Ya se percibe en las caras cierto grado de cansancio, queremos llegar cuanto antes  para asearnos, comer y descansar. Después de estar bien lleno de una suculenta pasta en la cena, me dirigí  a echar un cigarro a la vera del río, sentado en una peña, dejando que  el particular olor que desprende la resina de los pinos, “cascándoles” todo el día el sol, junto a la humedad del río y  fresca hierba, se colara por mis narices, condicionando a realizar largas y profundas inspiraciones, inundando e impregnando toda mi capacidad pulmonar, de tan maravilloso y puro y limpio aroma. Rompe el silencio de la noche el canto de un ruiseñor, con el único propósito de entretener a su hembra en el nido para así asegurar su descendencia. ¡BUEN CAMILO!” A MI PADRE 6 de mayo de 2017 – JAVIER ABADES

Y como colofón, aquí van algunas frases de otros viajeros que demuestran que unir LITERATURA, VIDA Y TERAPIA, mereció la pena:

– “Mi Madre se está leyendo en libro por mí hasta que yo pueda hacerlo, y yo lo estoy viajando por ella”.

– “Estoy disfrutando. El Viaje por la Alcarria me está haciendo ver que puede haber una vida sin drogas”.

– “Si no es porque teníamos programado este viaje, seguramente habría abandonado el programa, y ahora, aquí en la Alcarria, veo claro que tengo que seguir intentándolo”.

– “Había olvidado que existían personas tan buenas en el mundo“ refiriéndose a la acogida del pueblo de Gárgoles de Abajo con su alcaldesa Gloria Álvaro a la cabeza.

Esperamos que PROYECTO HOMBRE cumpla otros 25 años y muchos más.

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